El camino iniciático de una bruja empieza por reconocerse a si misma. Para evolucionar hay que saber como somos tanto en espíritu, pensamiento y cuerpo.
Las brujas debemos admirar y amar nuestro cuerpo que es nuestro templo, el don más preciado que poseemos y es el único organismo que nos sirve de vehículo en este mundo. Así, reconozcamos como somos y demos las gracias por ello.
Lo primero que hay que hacer para empezar este ritual es procurar disponer de tiempo para nosotras, sin que nos molesten, sin prisas ni compromisos. Lo segundo preparar una ducha que a la vez que nos relaje nos limpie de las energías negativas que nos rodean, es bien fácil, solo hay que imaginar que el agua arrastra todo cansancio, dolor, molestias, carga y pensamientos negativos por el sumidero de la bañera. Utiliza un gel o jabón que sea suave y con fragancia de hierbas frescas o flores como el azahar.
Lo tercero que necesitamos son velas e incienso, las velas pueden ser blancas o rosadas y el incienso suave, como el ylang-ylang.
Lo cuarto es un espejo a ser posible de cuerpo entero, situado en una habitación donde nos sintamos cómodas y seguras, abstenerse el que está en la entrada de la casa y por donde suele pasar todos los miembros de la familia para ir a la cocina. Si no hay espejo grande, el que sea.
Lo quinto es situases delante del espejo, desnuda y observar el cuerpo que se refleja en él. Observarlo por completo, de arriba a bajo y de abajo arriba. El rostro, los hombros los pecho, la barriga, las caderas el vello púbico, las piernas, las rodillas.
El cuerpo que observamos es el nuestro, esté como esté es la maravilla más grande de que disponemos, no debemos sentir vergüenza ni miedo, es un cuerpo maravilloso, excelente y atractivo, tócalo, siéntelo, vívelo, háblale, alaba su hermosura y que nadie pueda decir lo contrario. Prométele que vas a cuidarlo siempre, que vas a mimarlo y amarlo
Gordo o flaco, ancho o estrecho, pequeño u opulento, en la variedad está el gusto. Joven o viejo un cuerpo debería ser siempre hermoso, al menos para su dueño. Nunca debemos dejarnos influenciar por la opinión de otros, porque los demás tienen sus propios defectos y virtudes y no somos equiparables. Este ejercicio puede resultar muy duro, no todo el mundo acepta como es y se avergüenza de cómo está. Hay que superarlo mirándonos y respetándonos a nosotros mismos.
Toda mujer es una diosa, quien diga lo contrario peca de ingenuo, toda mujer está dotada para crear maravillas, para obrar milagros, para inducir al amor, para soportar castigos, proteger a los indefensos, para alentar a los inocentes. Toda mujer es un ser superior reencarnada en la Naturaleza, un ser puro y mágico que debería preservar sus necesidades y anhelos. Toda mujer debería sentirse como una diosa y sacar de su interior ese don que todas poseemos, descubrir sus virtudes y sentirse pletórica de la vida. En la mitología celta, la diosa Dana o Anu, era la Gran Diosa Madre, era la floreciente fertilidad, la Madre de todos los dioses y formaba una trinidad, era la protectora del ganado, de la salud, de la prosperidad. Era una diosa lunar y los ríos y pozos estaban bajo su protección. A ella se apelaba para que concediera abundancia, sabiduría y comodidad. ¿Acaso no busca el bebe la abundancia de sus pechos para amamantarse, no son las madres las más sabias? ¿No busca el hombre la comodidad de tener una mujer a su lado? Todas tenemos algo de Dana en nuestro interior. Este es su mensaje: “Tu sabiduría se extiende hasta los confines de épocas antiguas. Has traído este conocimiento hasta tu encarnación actual, mostrando el camino a otros para que se beneficien de tus experiencias. No demores la expresión de esta sabiduría. Te asistiré en plataformas para manifestar tus enseñanzas espirituales, sea mediante ejemplo, la escritura o el discurso. Todas las formas de enseñanzas son igualmente valiosas, sin importar a cuantas vidas alcances.” (Las cartas del oráculo de las Diosas; D. Virtud)
Aunque ésta no es nuestra costumbre, cada vez más, la simpática y terrorífica calabaza puede verse tan a menudo en estas fechas como el Papa Noel en navidad, que nada tiene que ver con la cultura cristiana. Pero, como vivimos en un mundo de contrastes, no hay nada de malo en ello, al menos yo no lo veo.
Las tradiciones celta sobre la noche de los difuntos, nada tienen que ver con la calabaza, sin embargo, existe un cuento irlandés sobre un tal Jack, un borrachín que consiguió engañas al diablo en la noche de Samhain. Este señor, según nos relata el cuento, engañó por varias veces al diablo que quería llevarse su alma, pero al final, cuando murió, quiso entrar en el cielo, y dios no se lo permitió porque había sido bastante malo en vida, entonces quiso entrar en el infierno, pero como le había echo jurar al diablo que nunca tomaría su alma, éste no le permitió la entrada en el infierno, como Jack no sabía a donde ir y todo estaba oscuro, el diablo le dio una brasa ardiendo que el difunto colocó dentro de un nabo para que así le sirviera de candil. Desde entonces este personaje vaga eternamente con su candil.
Al parecer, cuando los colonos irlandeses llegaron a América, descubrieron la calabaza, que tiene muchas propiedades nutritivas y también decorativas, cambiando la costumbre del nabo por la calabaza.
Y así todo va cambiando y transformándose, y lo que era una costumbre de origen mágico se va cambiando a un juego de niños. En estas fechas, en muchas cultura, no solo la celta y la romana, era la fecha para celebraciones dedicadas a los difuntos donde se encendían candiles y fogatas y los sacerdotes druidas realizaban sus invocaciones y augurios.
Pronto estará aquí la celebración de los difuntos, el día de todos los muertos vuelve a nosotros una vez más.
La Rueda del Tiempo gira sin parar y repite estaciones, fiestas y rituales. Es necesario realizar rituales en conmemoración de los que partieron al Más Allá, se lo debemos porque están en nuestra memoria, en nuestro pasado, formaron parte de nuestra existencia y caminaron junto a nosotros por un tiempo, después sintieron la necesidad de partir y se marcharon, como tantas cosas que deben alejarse, igual que nosotros nos alejamos para seguir una senda que sólo nosotros podemos ver y pisar.
Durante el tiempo que aquellos difuntos conocidos nos hicieron compañía, de ellos aprendimos y a ellos enseñamos, es ahora cuando debemos agradecer cuanto aprendimos y dar las gracias por dejarnos ser maestros.
La magia de la noche del 31 de octubre es especial, no por ser una fecha en el calendario, sino un lugar en la dimensión del espacio y el tiempo, muchas culturas eligieron este momento para comunicarse con los que viven en el Más Allá, para potenciar sus hechizos y encantamientos. Para realizar sus obras mágicas llaman a los “otros”, buscando conocimiento, aclaración o poder.
Nada debe asustarnos, el miedo no sirve para nada excepto para crear barreras imposibles de superar, esa noche de magia y solemnidad debemos estar preparados para un encuentro, una señal, un misterio.
Si hacemos un llamamiento, ellos acudirán, por lo que debemos tener cuidado, llamar por su nombre a quienes deseamos encontrarnos, el nombre de las personas y de los seres del Otro Mundo deben ser pronunciados correctamente; no hay que dudar, por lo que nuestra mente debe estar en calma y con serenidad, la invocación debe ser clara y las ideas precisas, saber lo que queremos decirles de manera que puedan entenderlo y comprender su respuesta.
Pero, si lo que deseamos es simplemente recordar su memoria, celebremos con comida y vino la existencia anterior de los difuntos, dejemos en la mesa un espacio sin ocupar, con un planto lleno de comida y una copa con vino, dejemos en la ventana una vela encendida para que encuentren el camino y recibamos su visita con amor. Más tarde despidámonos de ellos deseándoles amor.
Pronto nos volveremos a ver, allá en esa otra existencia.
Recoger la cosecha es el fruto de la paciencia, cuando sembramos alguna cosa: semillas, deseos, amor…, debemos también sembrar la paciencia. La paciencia no es otra cosa que dejarse llevar por el momento sin prestar atención al pasado, dejamos sembrado en un cajón los deseos que necesitamos, que anhelamos, aquello que nuestro Ser interior quiere que crezca y de frutos y a su debido tiempo, el fruto madura y ya podemos recoger la cosecha que viene a nosotros en su justa medida, aquello que necesitamos vendrá y nos rodeará y nos veremos dentro y fuera, sonreiremos al darnos cuenta que el deseo se hizo realidad, sin pensarlo, sin forzar situaciones ni personas.
Cuando sembramos deseos en forma de frases escritas, de pensamientos susurrados a la luz de las velas, deben ser siempre en presente como si lo viviéramos: soy feliz en mi trabajo; me divierto con mis amigos; hay cariño en mi familia…Escribimos estas frases para que los hados y demás espíritus que nos acompañan nos traigan esta energía, cuanto más sencillo es el deseo mejor lo entenderán, cuanto más natural y cercano mejor.
¿Cómo explicarle a un hada que quieres que te toque la lotería?, este espíritu de la naturaleza no compra con papel comida ni ropa, no compra con metal la evolución positiva de la vida ni sana intercambiando monedas. Se le puede pedir abundancia en forma de bienestar familiar, “mantén mi nevera llena de alimentos” y de seguro que en el frigorífico nunca faltara comida, por muy mala que sea nuestra posición económica.
Podemos sembrar deseos para tener amigos y con paciencia estos amigos llegarán, vendrán a nuestra vida y formarán parte de ella, podemos sembrar la presencia de un amado o amada. Si buscamos a esa persona, siempre estaremos buscándola, pero si pensamos en un compañero o compañera para compartir llegará a su debido momento, cuando estemos preparados para recibirle, para dar y aceptar, para intercambiar.
Siento que el otoño se aproxima, se acerca, suavemente roza mi rostro, mi piel mis sentidos.
El otoño de la Rueda del Tiempo llega el 21 de Septiembre, como fecha oficial en el calendario, pero el otoño se acerca nosotros de muchas formas. Esta estación comienza cuando los abrasadores rayos del sol de vuelven más amables y las sombras de los árboles se inclinan sobre la tierra, los pájaros mudan sus plumas, las hojas de los árboles comienzan a caer, las últimas flores se abren para desprender sus aromas y sus semillas.
La noche refresca, los días son más cortos y la vida parece cambiar. También me siento en el otoño de mi vida, entro en otra etapa otoñal, mágica y dorada, ahora puedo ver las cosas con otros ojos, las siento de otra forma, percibo mi alrededor con otras emociones.
Escucho a los demás, y me doy cuenta de que los aconsejo, inconscientemente lo hago y los demás me prestan atención. Como las sabias brujas de antaño me atreve a instruir y compartir mi sabiduría.
El otoño es en muchos sentidos una época de reflexión, cautela, de contabilizar todo lo vivido durante el verano, un momento para prepararnos para el invierno que llegará tarde o temprano.
Recolectar las últimas hierbas mágicas era la función de las brujas de antes, llenar la despensa y preparar la celebración de una de las fiestas más ancestrales del la humanidad, llamada Samhain, pero más conocida como la Noche de los Difuntos, que tendrá lugar el 31 de octubre.
Pronto cambiaremos la decoración de la casa, los colores y los utensilios, el frío nos obligará a ello y nuestro cuerpo lo deseará, las comida serán distintas para que nuestro organismo pueda acumular las reservas necesarias para afrontar las bajas temperaturas, nuestro ritmo natural se ralentiza, se adormece, sigamos sus designios, es nuestro cuerpo un templo sagrado al que debemos escuchar, amar y proteger. Es el único cuerpo que tenemos en este mundo material, es nuestro y debemos quererlo.
Que olvidado está este blog, que silencioso y triste, que lejano los días en que no dejaba de escribir en él. Muchas cosas sabias puse, pensamientos, experiencias y aquellos que me apreció interesante de la sabiduría de otras brujas.
Pero, ahora, lo tengo muy dejadito.
La Rueda del Tiempo sigue y sigue, pasan los días, los meses, los años, el mundo gira en la eterna espiral de la vida, así lo vieron los antiguos, los maestros del pasado, druidas y sacerdotisas, ellos comprendían y aceptaban el pasar del tiempo, la armonía del mundo y se dejaban llevar.
De nada sirve retener el pasado, sólo tiene valor el presente, el momento, el instante que es tan efímero como simple.
Quizás necesito calma y equilibrio para volver a escribir aquí, para seguir con mis hechizos y encantamientos, para desentrañas los misterios del Arte, para encontrarme a mí en mi camino.
Tiempo, paz, armonía, tranquilidad…
Búsqueda de algo, quizás lo encuentre.
Muchos ya me conocéis, y para aquellos que no sepan quien soy, en http://una-senderista.myblog.es/, me encontraréis, allí soy más “real”, me refiero a que estoy más apegada a los problemas del mundo, este blog es mi parte espiritual.